lunes, 20 de septiembre de 2010

Generación de relevo

Los vi pasar caminando y conversando con entusiasmo. Eran pequeñitos y estaban por llegar a  su escuela. Son una nueva generación creciendo, hombres y mujeres del futuro.
¿A quiénes estoy viendo?, pensé. ¿Será alguno de ellos, una persona prominente de la sociedad, dentro de algunos años?
¿Qué tipo de país les dejaremos?;¿Qué clase de formación les estamos dando?
Vino a mi mente la generación intermedia, los jóvenes y adolescentes que hoy comienzan a ser protagonistas, los que a pasos agigantados van ocupando nuestros espacios.
¿Qué clase de escenario social les estamos dejando?


Cuando miro la población de la cárcel de mujeres, y veo tantas chicas jóvenes que han equivocado su camino; Cuando escucho en las noticias, que una joven de veintidós años murió de coma alcohólico; que muchachos mueren en riñas callejeras, o en accidentes de tránsito, bajo los efectos del alcohol;O cuando veo en la televisión, a una fiscal de la niñez y adolescencia, que es detenida por conducir en estado de ebriedad, solo puedo pensar, que algo hemos estado haciendo mal.
El pueblo de Israel había salido de su esclavitud de cuatrocientos años en Egipto, guiados por su gran líder llamado Moisés, y a la muerte de él, tomó posesión de la tierra prometida, guiado por Josué.
Cuando Josué murió, y toda su generación también, dice la Biblia, que la generación que se levantó después de ellos, no conocía a Jehová, y las obras que Él había hecho por Israel, y que se apartaron de Dios.(Jueces 2:10).


¿Qué clase de generación se levantará después de nosotros? ¿Una que ame a Dios, y a su prójimo?,¿O una de valores ausentes,vacía, de esperanza, sin fe en Dios nuestro Creador?¿ Una donde el núcleo familiar ya no exista, y el amor se confunda con el egoísmo, las impurezas sexuales,y la pérdida de la dignidad?
Todavía estamos a tiempo. Nuestra generación aún no ha muerto.
No dejemos que lo bueno que aprendimos de nuestros mayores, muera con nosotros. Sigamos inculcando valores éticos, morales y espirituales, y dando el ejemplo.
Tal como afirman las Sagradas Escrituras, no dejemos de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.