martes, 2 de diciembre de 2014

Él pensará en mí

Todo el tiempo vemos personas cuyos rostros nos son familiares, debido a que las encontramos en el barrio, en donde hacemos compras habitualmente, o en el hospital al que vamos a consultar, etc. Si bien podemos llegar a reconocerlas, no es común que pensemos en ellas.
Por otro lado, existen aquellos con quienes compartimos algunos momentos de  nuestra vida, cuyo recuerdo está cubierto por una nebulosa. Algunas veces temporalmente, y otras, de forma permanente.

¿De quiénes nos acordamos? Generalmente de aquellos cuyo recuerdo está asociado a hechos que nos impactaron, o que generaron emociones profundas en nosotros.

Todo el que estuvo enamorado alguna vez, recordará los días en que se despertaba pensando en “esa persona”, o aquellos en los que, simplemente, no podía ni quería apartarla de sus pensamientos durante las largas horas o días que faltaban para volverla a ver.
¡Cuántas personas sufren, deseando que alguien los recuerde!
Durante muchos años pensé en mis ex compañeros de secundaria, y  los presentaba en mis oraciones a Dios.
 Poco a poco fui encontrándo esos instantes hermosos de mi adolescencia, hasta que de pronto, volví a reunirme con la mayoría de ellos al cumplirse 40 años de nuestra promoción.

Estuve recientemente en mi ciudad natal, recorriendo los lugares en donde crecí, y al encontrarme día tras día con amigos y amigas, pude percibir su cariño y saber que de alguna manera pensaron en mí.

Cuando pasamos por dificultades a veces sentimos que Dios no se acuerda de nosotros pero su palabra nos asegura que eso no es así.

Hoy puedo valorar la afirmación del salmista en las Sagradas Escrituras, la Biblia, cuando dijo: “Jehová pensará en mí”.

¿Qué? ¿Acaso el Señor, el creador de los universos, y de todo lo que existe pensará en mí? Sí, para El, no sos ni soy “alguien más”.
Somos importantes para Dios.

Él nos ama y piensa en nosotros. Tiene planes acerca de tu vida, de la mía, y de todos los que amamos su regreso.
En medio de todo lo que existe, a  pesar de los ruidos del universo, y de la contaminación y de sus muchas ocupaciones, y de sus millares de hijos amados, Él pensará en mí.  

   

Aunque afligido yo y necesitado,
Jehová pensará en mí.
Mi ayuda y mi libertador eres tú;
Dios mío, no te tardes.

                       Salmos 40:17






                                                            A. Marcela Fasanelli de Núñez.
                                                                   2 de diciembre de 2014.


jueves, 7 de agosto de 2014

Mi amor por Israel.


                                                       
Si hay un lugar en el mundo, que gran cantidad de  cristianos anhelan conocer, es Israel. Visitar los sitios que menciona la Biblia; Andar donde Jesús anduvo…
Los que hemos nacido o transitado gran parte de nuestra vida en la fe cristiana evangélica, aprendimos a  amar a su gente, sus historias, su música, etc.

En lo personal no puedo negar  el efecto que producen en mi corazón escuchar alguna música de ellos; ni mucho menos olvidar la emoción que sentí aquel instante en que durante una actividad de las iglesias evangélicas en conjunto, llamada: “Marcha para Jesús”, al detenernos en la plaza, miré hacia arriba y vi flamear sobre mi cabeza una bandera de Israel.”
Aunque sabemos que rechazaron a Jesús, nos reconforta saber que aun sin conocerlo, siguen esperándolo. El amor que ellos tienen por El Señor, la devoción que inculcan a sus hijos…
Pero…si la Biblia menciona la constante infidelidad de ésta nación para con su Dios, el cual también es nuestro Dios, ¿por qué sigue siendo parte importante de nuestros afectos?

Creo que el hecho de saber que muchas de las apasionantes profecías de los tiempos finales giran en torno a esa pequeña y poderosa nación, y haber visto cumplirse muchas de éstas en ella, hacen que sea parte de nuestra vida aunque nunca hayamos pisado su suelo ni cantado bajo sus estrellas.
Dios ha sido tan claro en sus conceptos con respecto a Israel! Les ha prometido a sus patriarcas que serían una gran nación, y les otorgó un territorio en el cual vivir, cuya ubicación y límites menciona  en las Sagradas Escrituras.
De todo lo que Dios prometió a Israel, quiero destacar tres promesas:
a.“Y te daré a ti y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua y  seré el Dios de ellos. “(Génesis 17: 8)
b.
Cuando Dios le dijo a Abraham que le ofreciera en sacrificio a su hijo Isaac estuvo a punto de hacerlo, le habló Dios por medio de su ángel: “Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, túnico hijo;
De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.” (Génesis 22; 16,17).
c.
 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.” (Isaías 49:15,16).
Si Dios, el Creador, el dueño de todo lo que existe, y mi Señor, le dio a su pueblo esas tierras para que sean suyas para siempre; Si decidió premiar la fe, la obediencia y la fidelidad de Abraham bendiciéndole, dándole una descendencia más numerosa que las estrellas o qué la arena de las playas, y le entregó las puertas de sus enemigos; Si el Señor de Señores jamás ha de olvidarlos… solo me resta bendecir a la nación de Israel, alegrarme de ver el cumplimiento de las promesas de Dios, para con ellos, y no apoyar a quienes quieren destruirlos, y por sobre todo, confiar  en mi Señor, quien cumple siempre sus promesas.

                                                                    Marcela Fasanelli de Núñez.



  

miércoles, 30 de julio de 2014

La amistad en mis recuerdos.



Cuando pienso en la amistad, me remonto a aquellos días de escuela, de guardapolvos blancos, de pupitres con tintero.
No había entonces calculadoras, y el tañido de la campana hacía explotar el patio de risas y de voces, y nos reuníamos alrededor de la soga, o del elástico, esperando que nos tocara el turno de jugar.
El pensamiento me lleva a la casa de mi compañerita, o a la de mi vecinita que tenía un enorme mundo poblado de juguetes.
Vuelvo a esas horas chispeantes, cuando escalábamos todo lo que era más alto que nosotras, jugábamos al teatro, o inventábamos todo tipo de juegos y experimentos.
Pensar en la amistad me transporta a esos maravillosos días de picnic en el parque Camet y a aquellas noches divertidas que comenzaban con una reunión vespertina, dedicada a estudiar para algún examen, y terminaban en la ardua tarea de preparar “machetes” y coserlos al ruedo de nuestros uniformes.
La palabra amistad me recuerda tantos secretos, canciones y rateadas! La vereda  donde nos reuníamos los chicos y las chicas de la barra grande y de la barra chica; Y aquel café de ensueño… mi querido Vía Véneto.
Amistad tiene color de campamentos, de encuentros con los chicos y chicas de la iglesia. La amistad huele a flores, a césped, a caramelos, y está poblada de canciones impregnadas de recuerdos que hacen cosquillas en el corazón.
La amistad, que antes estaba  llena de encuentros, hoy se caracteriza por esporádicos reencuentros y alguna que otra melancolía.
Si casi todo en la vida cambia por qué no habría de cambiar la amistad? Ella se ha transformado en un sinfín de publicaciones, de tarjetas saludos y de fotos. En una colección de halagos, “Me gusta”, “Toques” y “Comentarios”, con vestigios de un mundo real.
Es hermoso tener miles de amigos e intercambiar vida en imágenes, pero me gustaría tanto volver a  las charlas de café; A las caminatas hacia la casa de otra amiga; A los paseos a la orilla del mar…
Puedo decir, sin temor a equivocarme, que ningún invento remplaza a las risas de tus amigas y amigos, ni podría competir con el mejor amigo del hombre, que no es el perro, como piensan muchos. Sino el que te acompaña cuando todos te dejan, es decir, Dios.
Pensar en la amistad me motiva a agradecer al Señor, por ser mi amigo eterno, y por haberme regalado tantas amigas y amigos que son parte de mi vida. Algunos por las experiencias, que vivimos juntos, y otros, por las sonrisas y palabras amables con las que me bendicen cada día en las redes sociales.
Feliz Día de la amistad para todos!

                                                                      Marcela Fasanelli.

                                                                         Julio de 2014.

lunes, 26 de mayo de 2014

La foto de familia


Pasaron más de cinco años antes de que mi esposo y yo nos reuniéramos con nuestros cuatro hijos y sus respectivas familias en un mismo lugar y al mismo tiempo. Al casarse dos de nuestras hijas e irse una de ellas a vivir a otro continente; Al ir  estudiar en el exterior nuestros dos hijos menores, y luego de cierto tiempo de haber regresado ambos a Paraguay,  volver a irse nuestra hija menor, ésta vez a trabajar   en un país lejano, por un año, el volver a estar todos juntos, se convirtió en un anhelo de mi corazón.
Pensé en lo lindo que sería una foto tomada por un profesional de la fotografía, en la que todos estaríamos elegantemente vestidos, peinados y maquillados como para la ocasión.
El primer obstáculo que hubo que enfrentar fue   que cada uno de mis hijos disponía de un tiempo libre de compromisos diferente al de sus hermanos. Si unos podían, siempre había alguien que no, asique todos tuvimos que hacer nuestro mejor esfuerzo.

Pero el tiempo fue testigo del amor de Dios, y de su fidelidad en cumplir su promesa que dice: “Deléitate asimismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón”. Salmos 37:4.

Risas, emociones, charlas entre unos y otros, besos, abrazos y mucho amor. Al fin llegó la noche tan anhelada! Estábamos todos, la familia Núñez Fasanelli completa! Mi corazón de madre rebosaba de felicidad. Hubiera querido que esa noche durara siglos, pero sabía que  no duraría ni más, ni menos que cualquier otra. No podía perpetuar ese encuentro familiar, pero  sí su recuerdo en una foto largamente deseada.

Entonces  surgió otro obstáculo: Para algunos no era tan importante la foto de la familia completa, y decían que sería suficiente que nos tomáramos fotos unos con otros, Lo importante era que estábamos juntos.
El tercer obstáculo no se hizo esperar: los dos bebés de la familia ya se habían dormido.
Despertarlos a esa hora de la noche, parecía inapropiado, pero por fin, cuando yo pensé perdida mi batalla, mis hijas los trajeron  y entre bromas y risas tuve a todos mis pollitos bajo mis alas.

Soy aficionada a la genealogía y estoy investigando desde hace muchos años, y escribiendo la historia de mi familia. Siempre supe la importancia de cada documento cada dato, cada foto, pero esa noche comprendí el verdadero  valor de una foto de familia, y todas las emociones y recuerdos que contiene.

Estaré por siempre agradecida.



                                  Marcela Fasanelli. Paraguay,  26 de mayo de 2014.