Todo el tiempo vemos personas cuyos rostros nos
son familiares, debido a que las encontramos en el barrio, en donde hacemos
compras habitualmente, o en el hospital al que vamos a consultar, etc. Si bien
podemos llegar a reconocerlas, no es común que pensemos en ellas.
Por otro lado, existen aquellos con quienes
compartimos algunos momentos de nuestra
vida, cuyo recuerdo está cubierto por una nebulosa. Algunas veces
temporalmente, y otras, de forma permanente.
¿De quiénes nos acordamos? Generalmente de
aquellos cuyo recuerdo está asociado a hechos que nos impactaron, o que
generaron emociones profundas en nosotros.
Todo el que estuvo enamorado alguna vez,
recordará los días en que se despertaba pensando en “esa persona”, o aquellos
en los que, simplemente, no podía ni quería apartarla de sus pensamientos
durante las largas horas o días que faltaban para volverla a ver.
¡Cuántas personas sufren, deseando que alguien los recuerde!
Durante muchos años pensé en mis ex compañeros de secundaria, y los presentaba en mis oraciones a Dios.
Poco a poco fui encontrándo esos instantes hermosos de mi adolescencia, hasta que de pronto, volví a reunirme con la mayoría de ellos al cumplirse 40 años de nuestra promoción.
Estuve recientemente en mi ciudad natal, recorriendo los lugares en donde crecí, y al encontrarme día tras día con amigos y amigas, pude percibir su cariño y saber que de alguna manera pensaron en mí.
Cuando pasamos por dificultades a veces sentimos que Dios no se acuerda de nosotros pero su palabra nos asegura que eso no es así.
Hoy puedo valorar la afirmación del
salmista en las Sagradas Escrituras, la Biblia, cuando dijo: “Jehová pensará en
mí”.
¿Qué? ¿Acaso el Señor, el creador de los
universos, y de todo lo que existe pensará en mí? Sí, para El, no sos ni soy “alguien
más”.
Somos importantes para Dios.
Él nos ama y piensa en nosotros. Tiene planes
acerca de tu vida, de la mía, y de todos los que amamos su regreso.
En medio de todo lo que existe, a pesar de los ruidos del universo, y de la
contaminación y de sus muchas ocupaciones, y de sus millares de hijos amados,
Él pensará en mí.
Aunque afligido yo y necesitado,
Jehová pensará en mí.
Mi ayuda y mi libertador eres tú;
Dios mío, no te tardes.
Jehová pensará en mí.
Mi ayuda y mi libertador eres tú;
Dios mío, no te tardes.
Salmos 40:17
A. Marcela Fasanelli de Núñez.
2 de diciembre de 2014.