lunes, 26 de mayo de 2014

La foto de familia


Pasaron más de cinco años antes de que mi esposo y yo nos reuniéramos con nuestros cuatro hijos y sus respectivas familias en un mismo lugar y al mismo tiempo. Al casarse dos de nuestras hijas e irse una de ellas a vivir a otro continente; Al ir  estudiar en el exterior nuestros dos hijos menores, y luego de cierto tiempo de haber regresado ambos a Paraguay,  volver a irse nuestra hija menor, ésta vez a trabajar   en un país lejano, por un año, el volver a estar todos juntos, se convirtió en un anhelo de mi corazón.
Pensé en lo lindo que sería una foto tomada por un profesional de la fotografía, en la que todos estaríamos elegantemente vestidos, peinados y maquillados como para la ocasión.
El primer obstáculo que hubo que enfrentar fue   que cada uno de mis hijos disponía de un tiempo libre de compromisos diferente al de sus hermanos. Si unos podían, siempre había alguien que no, asique todos tuvimos que hacer nuestro mejor esfuerzo.

Pero el tiempo fue testigo del amor de Dios, y de su fidelidad en cumplir su promesa que dice: “Deléitate asimismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón”. Salmos 37:4.

Risas, emociones, charlas entre unos y otros, besos, abrazos y mucho amor. Al fin llegó la noche tan anhelada! Estábamos todos, la familia Núñez Fasanelli completa! Mi corazón de madre rebosaba de felicidad. Hubiera querido que esa noche durara siglos, pero sabía que  no duraría ni más, ni menos que cualquier otra. No podía perpetuar ese encuentro familiar, pero  sí su recuerdo en una foto largamente deseada.

Entonces  surgió otro obstáculo: Para algunos no era tan importante la foto de la familia completa, y decían que sería suficiente que nos tomáramos fotos unos con otros, Lo importante era que estábamos juntos.
El tercer obstáculo no se hizo esperar: los dos bebés de la familia ya se habían dormido.
Despertarlos a esa hora de la noche, parecía inapropiado, pero por fin, cuando yo pensé perdida mi batalla, mis hijas los trajeron  y entre bromas y risas tuve a todos mis pollitos bajo mis alas.

Soy aficionada a la genealogía y estoy investigando desde hace muchos años, y escribiendo la historia de mi familia. Siempre supe la importancia de cada documento cada dato, cada foto, pero esa noche comprendí el verdadero  valor de una foto de familia, y todas las emociones y recuerdos que contiene.

Estaré por siempre agradecida.



                                  Marcela Fasanelli. Paraguay,  26 de mayo de 2014.

2 comentarios:

  1. Hasta en las pequeñas cosas vemos la fidelidad de Dios.

    Hermosa foto y aunque no pudiste eternizar ese momento, perdurará sin dudas en tu corazón.

    Muy lindo lo que escribiste y más aún cómo lo transmitiste con ese don que tienen algunas personas que aman la comunicación.

    Abrazos






    ResponderEliminar