jueves, 7 de agosto de 2014

Mi amor por Israel.


                                                       
Si hay un lugar en el mundo, que gran cantidad de  cristianos anhelan conocer, es Israel. Visitar los sitios que menciona la Biblia; Andar donde Jesús anduvo…
Los que hemos nacido o transitado gran parte de nuestra vida en la fe cristiana evangélica, aprendimos a  amar a su gente, sus historias, su música, etc.

En lo personal no puedo negar  el efecto que producen en mi corazón escuchar alguna música de ellos; ni mucho menos olvidar la emoción que sentí aquel instante en que durante una actividad de las iglesias evangélicas en conjunto, llamada: “Marcha para Jesús”, al detenernos en la plaza, miré hacia arriba y vi flamear sobre mi cabeza una bandera de Israel.”
Aunque sabemos que rechazaron a Jesús, nos reconforta saber que aun sin conocerlo, siguen esperándolo. El amor que ellos tienen por El Señor, la devoción que inculcan a sus hijos…
Pero…si la Biblia menciona la constante infidelidad de ésta nación para con su Dios, el cual también es nuestro Dios, ¿por qué sigue siendo parte importante de nuestros afectos?

Creo que el hecho de saber que muchas de las apasionantes profecías de los tiempos finales giran en torno a esa pequeña y poderosa nación, y haber visto cumplirse muchas de éstas en ella, hacen que sea parte de nuestra vida aunque nunca hayamos pisado su suelo ni cantado bajo sus estrellas.
Dios ha sido tan claro en sus conceptos con respecto a Israel! Les ha prometido a sus patriarcas que serían una gran nación, y les otorgó un territorio en el cual vivir, cuya ubicación y límites menciona  en las Sagradas Escrituras.
De todo lo que Dios prometió a Israel, quiero destacar tres promesas:
a.“Y te daré a ti y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua y  seré el Dios de ellos. “(Génesis 17: 8)
b.
Cuando Dios le dijo a Abraham que le ofreciera en sacrificio a su hijo Isaac estuvo a punto de hacerlo, le habló Dios por medio de su ángel: “Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, túnico hijo;
De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.” (Génesis 22; 16,17).
c.
 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.” (Isaías 49:15,16).
Si Dios, el Creador, el dueño de todo lo que existe, y mi Señor, le dio a su pueblo esas tierras para que sean suyas para siempre; Si decidió premiar la fe, la obediencia y la fidelidad de Abraham bendiciéndole, dándole una descendencia más numerosa que las estrellas o qué la arena de las playas, y le entregó las puertas de sus enemigos; Si el Señor de Señores jamás ha de olvidarlos… solo me resta bendecir a la nación de Israel, alegrarme de ver el cumplimiento de las promesas de Dios, para con ellos, y no apoyar a quienes quieren destruirlos, y por sobre todo, confiar  en mi Señor, quien cumple siempre sus promesas.

                                                                    Marcela Fasanelli de Núñez.



  

2 comentarios:

  1. Hermosa la nota. Compartimos el mismo amor por Israel, tierra bendita y por su pueblo a quien bendigo.

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